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martes, 12 de enero de 2010

ARTÍCULO NOVENO





HIPERACTIVIDAD O TRASTORNOS CONDUCTUALES

En el escenario académico, es normal escuchar de boca de profesores y peor aún de madres la frase “es que ese niño/a es muy hiperactivo” pero ¿Será que realmente saben ellos, a qué se ferieren cuando emplean ese término?

TDAH o Trastorno de atención con hiperactividad

TOD o Trastorno oposicionista desafiante

TAP o trastorno de personalidad antisocial y psicopatía

TDC o trastorno disocial de la conducta


TDAH

Es un trastorno que se presenta en la edad infantil, se caracteriza por la presencia persistente de inatención, hiperactividad e impulsividad; estos síntomas deben aparecer de manera más frecuente e intensa que en los niños normales de la misma edad, deben presentarse antes de los 7 años en más de un lugar (casa, colegio, etc); durante un período superior a los seis meses y estos comportamientos deben presentarse e interferir objetivamente con las actividades académicas y sociales del niño o con las actividades ocupacionales en el adolescente o del adulto.


TOD

Es un trastorno conductual que normalmente se diagnostica en la niñez y que se caracteriza por una conducta no cooperativa, desafiante, negativa, irritable y fastidiosa hacia los padres, compañeros, maestros y otras figuras de autoridad. La angustia y la preocupación que los niños y adolescentes con TOD provocan en los demás son mayores que las que ellos mismos experimentan.


TAP

Como un trastorno de la personalidad que se caracteriza por ausencia de empatía, ausencia de miedo, ausencia de remordimiento, autoestima distorsionada, búsqueda de sensaciones constantemente, deshumanización por la víctima, distorsión de consecuencias, egocentrismo, evitación de responsabilidad, extroversión, hedonismo, impulsividad, inteligencia, locus de control externo, manipulación ajena, motivación de autojustificación, motivación por experimentar sensación de control o poder y motivación por experimentar vitalidad.


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1. Andrés Fernando Ramírez Giraldo, Psicólogo, Mg. Neuropsicología. Doctorando en psicología con énfasis en neurociencias. Docente CECAR

TDC

El Trastorno Disocial de la Conducta es una alteración del comportamiento, que a veces es diagnosticado en la infancia y se caracteriza por un comportamiento antisocial que viola los derechos de otras personas. Entre los comportamientos antisociales se pueden citar la irresponsabilidad, el comportamiento trasgresor, la violación de los derechos ajenos, y/o agresión física hacia otros. Estos comportamientos a veces se presentan juntos pero puede suceder que aparezcan uno o varios de ellos sin estar acompañados por ninguno los otros.


A lo largo del desempeño normal del desarrollo, niños y adolescentes con una evolución normal manifestarán, en ocasiones, conductas disruptivas. Se les podrá observar exhibiendo pataletas, peleando con sus hermanos, desobedeciendo a sus padres o destruyendo la propiedad de otros o la propia. Sin embargo, no realizarán estos actos en la mayoría de los contextos, ni con tal frecuencia que puedan ser etiquetados como niños problemáticos por sus compañeros, padres y profesores.

Cuando el niño o el adolescente incurre en acciones como las anteriormente expuestas por más de 12 meses y en cualquier ámbito, se procede a un diagnostico, pruebas de comportamiento, atención y medicación por parte de un especialista idóneo para tratar de corregir la hiperactividad o desorden conductual presente. De lo contrario, sólo es un niño alegre, alborotador o barullero con mayor capacidad para desarrollar las diversas actividades y al que se hace necesario proponerle más labores que las habituales para que no “importune” y permanezca absorto en el quehacer propuesto. Para los docentes hoy en día es normal tener dos, tres, cuatro y hasta más niños capaces como les llamo yo en un salón, y lo más saludable para ambas partes es darles actividades que los mantengan ocupados.

Recuerden entonces mis queridos colegas y amigos, si el niño no presenta conductas disruptivas por más de un año y si no está medicado por un especialista el niño NO ES HIPERACTIVO, solo es un niño muy capaz. Así que… aprovéchelo y moldee su comportamiento a través de una buena labor con amor, dedicación y mucha pero mucha paciencia.

jueves, 15 de octubre de 2009

ARTÍCULO OCTAVO




LOS DOCENTES TAMBIÉN PADECEMOS DEL SINDROME DEL BURN OUT

En cualquier medio laboral, encontramos situaciones difíciles y adversas que nos hacen sentir confundidos, angustiados y muchas veces hasta podemos enfermar con la presión que nos puede generar la carga laboral creándonos de esta forma estrés profesional o los que algunos investigadores llaman síndrome del BURN OUT o síndrome del desgaste profesional.

Esta sintomatología está catalogada como un “Conjunto de síntomas medico-biológicos y psicosociales inespecíficos que se desarrollan en la actividad laboral como resultado de una demanda excesiva de trabajo”1 En términos generales, es un trastorno adaptativo crónico que altera la calidad de vida de la persona, así como la calidad asistencial a sus actividades normales.

La configuración de este síndrome obedece más a un proceso que se diagnostica en el tiempo y cuando lo síntomas persisten por un período de más de seis meses.

Dentro de los factores de riesgo individuales identificados en los individuos afectados se han encontrado:

à Contacto continuo con el sufrimiento, el dolor y la muerte.

à La caída del valor social de la profesión.

à Sobrecarga laboral.

à Falta de reconocimiento y estímulos.

à Dilemas éticos.

à La naturaleza de la tarea.

à Variable institucional

à Variable Interpersonal.

à Variable Individual.

El cansancio o agotamiento emocional que padecen algunas personas inicia con la sensación de hacer un gran esfuerzo para responder a las personas que se están atendiendo o las actividades que deben realizar a diario. El síndrome de BURN OUT tiene su origen en las continuas interacciones que es necesario mantener con las personas con quienes y para quienes se trabaja.

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1. Maslach C. Burnout: A social psychological analysis. In: Jones JW. The Burnout syndrome. California: Berkely University of California, 1981.

En nuestro ámbito, el tener que resolver conflictos dentro y fuera del salón de clases y el desarrollar todos los procesos curriculares a tiempo conllevan a un grado de estrés que si no se maneja adecuadamente, suele desencadenar este síndrome.

Al iniciar el año escolar, los docentes comienzan esta etapa con entusiasmo y el idealismo de querer alcanzar una calidad educativa superior a la del año inmediatamente anterior, seguidamente se encuentran en una fase de estancamiento en la que sienten que no han podido ampliar todos los proyectos que tenían al comenzar el año escolar. Le sobreviene entonces, el período de la apatía donde se les puede observar una falta de interés por todo lo desarrollado a nivel didáctico- pedagógico y personal; en la última etapa de este síndrome que es la del distanciamiento, los formadores implicados se sienten desajenados de su quehacer pedagógico y sin fuerzas para desenvolverse con soltura a las nuevas propuestas y cambios que le ofrece su profesión.

Generalmente estas manifestaciones de cansancio se evidencian en los últimos meses del año y alguno de los sintomas son:

Manifestaciones Mentales:

v Disforia.

v Nerviosismo

v Inquietud motora.

v Incapacidad para concentrarse.

v Olvidos frecuentes.

v Agotamiento.

v Sensación de vació.

v Vivencias de fracaso, insuficiencia e impotencia.

Manifestaciones Físicas:

Ø Cefaleas.

Ø Trastornos gastrointestinales.

Ø Alteraciones del apetito.

Ø Dermatitis.

Ø Alteraciones sexuales.

Ø Trastornos del ritmo cardiaco.

Ø Hipertensión arterial.

Ø Alteraciones del sueño.

Cuando se llegan a sentir todos estos síntomas, el trabajo de docente deja de ser fuente generadora de bienestar, transformándose en una desilusión academica que puede llevar a sentir alteración de la conducta en el rol asistencial del educando.

De esta manera, a mis queridos colegas que en estos momentos esten padeciendo cualquiera de estos síntomas, les aconsejo que primero hagan un alto en su camino instruccional, fijense objetivos claros y realistas, pranctiquen la acertividad y aprendan a decir NO, dediquen un tiempo para a conocerse a sí mismos, y lo más importante APRENDAN A RELAJARSE Y DESCANSAR. Aprovechen cualquier momento para recargase de nuevas energías y transmítanle a sus pupilos la luz del conocimiento como si fuesen una lumbre que irradia saber, afecto, ternura y bondad; de esta forma no se dejarán quemar por el trabajo.